Capítulo 3 «Olvidate del Mundo»

sábado 6 de octubre de 2007 by Nub

Ander separo sus labios de los de Argos, ambos estaban sonrojados, sus corazones latían descontrolados, la unión de sentimientos dentro de ellos era enorme. Ander con una combinación de temor, remordimiento, ternura, felicidad y excitación, seguía con los brazos rígidos, a punto de moverse, pero el miedo y remordimiento pudieron más, y salió corriendo escaleras abajo. A penas podía visualizar lo que había frente a él, pues unas enormes lágrimas le cubrían los ojos. No sabía lo que sentía realmente, estaba confundido, a pesar de la ayuda de Daniel, Ander aún tenia dudas sobre el, o mas bien, lo que lo comía era una no aceptación hacia él: « ¿En realidad es como yo soy?, como dice mi madre: Tal vez sea una etapa. No, si fuera eso ya tendía que haber pasado. Necesito aclarar mis ideas, analizarme a fondo. ¡No! No lo negaré»
Argos había corrido tras Ander, quién se había detenido antes de cruzar el agujero que hace un rato los había dejado pasar.
— ¿Qué pasó?, ¿Estás bien?, perdóname, yo no quería hacerlo, bueno, sí, pero fue demasiado rápido, no le digas a nadie que lo hice, yo pensé que tu… perdón…
—Cállate—Ander había girado la cabeza para ver mejor al que, aterrorizado pedía perdón, se secó las lagrimas con la manga de la camisa—, no tienes por que disculparte, la verdad es que si yo no hubiera querido te habría golpeado para que te alejaras. No te preocupes, ya paso, lo siento, aún no estoy listo para esto. Me tengo que ir. Adiós.
Ander salió hacia la calle, ahora desierta, mientras dejaba a un chico confundido dentro.
Los días siguientes, Ander se quedó pensando en Argos, no podía olvidar el beso, a veces le provocaba una repulsa muy grande, como si lo que había pasado fuese algo de lo mas asqueroso, sin embargo, se daba cuenta que cuando sentía eso, no era realmente él, eran sólo las ideas que el mundo le había metido en la cabeza, sus sentimientos seguían luchando contra las ideas cerradas del mundo donde él vivía.
Ander no quería dejar las cosas inconclusas con Argos, por lo menos quería explicarle lo que le había sucedido, para que no pensara mal de él, para aclarar las cosas y dejar descansar sus ideas, bueno, por lo menos eso era lo que le había dicho a Daniel que sentía.. Con el ingenio que poseía Daniel, Ander logró volver a ver a Argos; después del colegio, Daniel se las había arreglado para que Argos le ayudara con una materia que se le dificultaba, sólo una excusa.
El salir corriendo sin decir gran cosa no era una ofensa muy grande (Y menos hablando de adolescentes liberales), pero dentro de Ander había un gran sentimiento que le provocaba querer volver a ver a Argos.
Un día lunes, tras salir del colegio, ahí estaba Argos parado del otro lado de la calle, mirando el asfalto de la carretera, Ander recordó la otra ocasión, cuando lo vio por primera vez, Argos miraba el cielo.
— Hola— Ander se había acercado a él, arrastrando los pies. Argos levantó la mirada sorprendido y un color rosado pintó sus mejillas.
— Hola, ¿Cómo estás?, ¿Llegaste bien a tu casa?, recordé que no sabías el camino de regreso.
— ¡Ha!, si, si llegue bien, ¿Oye?, perdón por salir de allí, pero es que yo nunca…
El bullicio que provocaba toda la gente arremolinaba en la calle silencio la voz de Ander, Daniel miraba discretamente a la pareja sobre las cabezas que se movían, sacó su celular y empezó a escribir un mensaje de texto a Argos:

Perdón, surgió una emergencia y tengo que ir a mi casa, perdón otra vez, nos vemos otro día.
Tras enviarlo, Daniel salió corriendo discretamente.
La calle se despejaba poco a poco, Argos ya había recibido el mensaje de Daniel, pero no le había dicho nada a Ander, quería que él dijera algo, ambos tenían un deseo compartido.
— Ya se tardo demasiado allí dentro, me dijo que nada mas iba a ver unas cosas que tenía mal en un examen con un profesor, dijo que no tardaría, ¿Qué te parece si lo esperamos aquí en el parque? está cerca, siempre que uno no aparece nos vamos al parque y ahí lo esperamos.
— ¡Sí! ¡Vamos!—La reacción de Argos fue un poco obvia, pero no le importó y siguió a Ander.
El parque era amplio, tenía toda la pinta de parque inglés, con enredados caminos de roca, y grandes espacioso de verde césped, algunas hojas cubrían los caminos, y grandes sobras se proyectaban en el suelo provocadas por distintos árboles excelentemente bien ramificados.
Los dos chicos callados caminaron y por un simple impulso se sentaron en una banca de madera, de vez en cuando pasaban madres con sus hijos quienes cargaban enormes mochilas, ancianos con bastones, el ambiente era tranquilo, aunque de vez en cuando el pitido de la bocina de un auto escandalizaba todo.
— ¿Y cómo has estado?
A cada palabra mencionada el corazón de ambos se aceleraba, era un sentimiento extraño, una combinación de miedo y excitación.
— Me tengo que disculpar— Ander bajo la vista tras decir estas palabras—, la verdad es que no debí, no era correcto dejarte ahí, perdón.
—No, no te preocupes (Aunque tengo que admitir que me confundió un poco), uno, cuando tiene experiencias nuevas no sabe como reaccionar, es natural—Argos sonrió con los ojos casi cerrados—, pero dime emmmm, ¿Qué sentiste?
Un silenció macabro cubrió el lugar, Argos se arrepintió de haber lanzado esa pregunta, pero antes de que dijera: «Perdón, si quieres no contestes» ya en el aire flotaba una respuesta.
—Fue algo extraño, pero yo quería que pasara, sí, me ¿Agrado?, sí, me gustó, aunque creo que al final me dio un poco de miedo.
— ¿Miedo?
—Sí, no se, es extraño
—Supongo que es el miedo que todo adolescente como nosotros tiene al descubrir esto, miedo al rechazo, pero créeme, si uno se saca esas ideas y trata olvidarse de los demás se puede llegar a vivir como alguien normal. Vamos, inténtalo.
Argos asintió con la cabeza.
—Trataré de…
Argos, discretamente se había deslizado por la banca, colocando su boca junto al oído de Ander y susurrando dijo: «Inténtalo ahora» y lentamente le plantó un beso a Ander en la boca. Argos lo había logrado, durante un momento, Ander se había liberado del mundo…

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Capítulo 2 «La fabrica»

jueves 30 de agosto de 2007 by Nub

Ander pegó un brinco en el viejo sofá, apeas logró despedirse de Wladimir, pues no despegaba su mirada de la pantalla del televisor, tras un gesto con la mano siguió a Daniel fuera de la casa.
Ya en la calle, lo esperaba aquel chico, con la mirada perdida en el cielo.
—Caminemos ¿Vale?— dijo Daniel emprendiendo el paso calle arriba—, los presento: Argos, Ander, Ander, Argos— Ander no podía creer la simpleza de la presentación, esperaba algo mas, otro dato…
Los dos jóvenes perplejos se dieron la mano en forma de saludo, y siguieron a Daniel en silencio, un aire inquieto empezaba a rodearlos.
Así siguieron aproximadamente por quince minutos, girando en diferentes calles, Ander estaba desubicado, ya no recordaba el camino de regreso, mientras tanto Daniel seguía caminando con una mirada maliciosa, Argos de vez en cuando giraba su cabeza para regalarle una sonrisa a Ander. Se detuvieron frente a una vieja fabrica, había una verja cerrada, pero a un lado un gran hoyo se hacia entre la calle y un patio amplio.
—Vale, tu primero—chillo Daniel empujando a Ander, Argos siguió, y después nada más una voz se oyó—. Cuídense y nos vemos mañana.
Los dos chicos que estaban del otro lado de la pared intercambiaron miradas, al asomar la cabeza a través del hoyo, lo único que lograron ver fue a Daniel girando en la esquina de una calle desconocida.
—No creo que tenga ningún sentido seguir aquí— Ander se proponía salir de ese lugar.
— ¡No, espera!, tal vez si lo tenga.
Una mano se posó en el hombro de Ander, quien retrocedió y asintió con la cabeza.
El jardín de la fábrica estaba descuidado, la ciudad donde ellos vivían se había iniciado como una zona industrial, pero con el paso del tiempo las industrias empezaron a fracasar y las fábricas eran abandonadas, dejando así solo las casas de los trabajadores. Los chicos caminaron a través del jardín, se miraban de vez en cuando, pero las palabras no surgían, de vez en cuando se oían unas preguntas inocentes como « ¿Por donde vives?», «¿Te gusta le escuela» y demás… Pero al fin una charla corrida se inició:
—¿De donde conoces a Daniel?— preguntó Argos.
—Lo conocí en la secundaria, si… Es un buen tipo, me ha ayudado un poco, pero no hablemos de eso, la verdad es que…
—¿Es tu amigo por que es Gay?— el corazón de Ander empezó a aumentar su velocidad, no sabia que responder, ¿En verdad Daniel solo era su amigo por que era homosexual?, ¿Sólo por eso lo quería?, al ver que Argos no se escandalizaba con eso, decidió responder de la forma mas normal que podía.
—No se, nunca lo había pensado, aunque la verdad es que nunca hablo con él de otra cosa, bueno, en raras ocasiones charlamos sobre música y eso, pero, no se, creo es buena persona, es lo único que puedo decir.
—Sí, es buena persona, ha madurado, recuerdo que me dijo que perdió a sus padres en un accidente, y que vivía con su hermano, que no se perdonaría por no haberles dicho a sus padres lo que sentía, supongo por eso no lo oculta, quiere que el mundo lo sepa, él igual me ha ayudado demasiado en ciertas situaciones de las cuales me sería casi imposible salir ileso.
En el edificio había unas escaleras, las cuales empezaron a subir instintivamente, llevaban a una oficina desocupada y al tejado de la fabrica, donde sobresalían unas delgadas chimeneas azules, la puerta de la oficina estaba cerrada, sin intentar abrirla, los chicos siguieron hacia arriba, donde una vista panorámica mostraba la ciudad de Colifa.
A Argos le empezó a dar un ligero mareo, no pudo evitar sentarse, mientras Ander miraba maravillado la ciudad.
—La altura me ha afectado, je je,
Ander no se había percatado de que Argos estaba tirado en el piso intentado incorporarse, enseguida le tendió la mano para ayudarlo a pararse, lo jaló con gran fuerza (Fuerza de la que no estaba conciente que tenía), que quedaron tan juntos que uno sentía la respiración del otro en el rostro, lo que iba a pasar era imprescindible, ambos sentía un gran impulso, algo en el pecho que los jalaba, se tomaron de las manos, Argos y sus delgados labios se acercaban a Ander, Ander estaba fijo no se movía, no lo podía creer, Argos lo tenia, era de él, la sensación iba en aumento…

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Capítulo 1 «Planes Ocultos»

viernes 24 de agosto de 2007 by Nub

Ander ya había cumplido los quince años, ya hacia dos años que conocía a Daniel, y aún se le hacia el chico mas extraño que había conocido, él y Daniel se habían hecho buenos amigos, aunque durante un tiempo se distanciaron, pues Ander se preocupaba demasiado por la fama que había obtenido en la escuela, esa fama de ser el «Chico raro amigo del otro chico raro», pero al final ya no le importaba, se había acostumbrado, había aprendido mucho de aquel joven tan liberal, poco a poco las ideas de Daniel eran las de Ander, aunque continuamente Ander se sentía solo e incomprendido por el resto del mundo.
—Sólo no tienes que sentirte mal, la verdad es que la gente no importa, al final dime ¿Qué han hecho ellos por ti?, tu eres lo que eres, naciste con este sentimiento, y no puedes cambiarlo, solo ocultarlo, pero al hacerlo únicamente te lastimas—, exclamó Daniel al ver a Ander con la mirada perdida después de recibir uno de los cien insultos que recibía al día.
El escuálido Ander no respondió, solo lanzó una de esas típicas miradas que hacia cada vez que Daniel hacia ese tipo de comentarios, una mirada de alivio y sorpresa, de miedo y enojo.
—No importa— decía Daniel mientras escrutaba con desesperación su mochila—, no te molesto mas, nos vemos al rato.
— ¿Al rato?, pero si…
— Calla, ten, esa es mi dirección, nos vemos, te espero a las cuatro ¿Vale?, nos vemos.
Daniel salió corriendo, como uno de esos desesperados alumnos de secundaria que no quieren pasar ni un segundo más dentro del colegio a partir de que suena la campana. Ander se quedo solo y con un trozo de papel en la mano que contenía la dirección de Daniel.
Era la primera vez que Daniel invitaba a Ander a su casa, era extraño que nunca lo hubiera hecho, estaba a tres horas de saber por que de pronto se le ocurrió llevarlo a su casa.
Ander regresó a casa como todos los días, sin haber hecho nada nuevo, arrojo la mochila en el piso de su cuarto y se tiro en la cama, su madre se encontraba en la cocina, la casa era silenciosa y pulcra, a excepción del cuarto de Ander, que era un total desastre, su madre regularmente lo regañaba y pedía orden, pero Ander siempre decía «Esta ordenado a mi modo», últimamente el ambiente que reinaba en casa de Ander era un tanto depresivo, Florinda pensaba que su hijo no la valoraba como madre, por lo cual se esforzaba y procuraba a su único hijo, y Ander sentía miedo ante la verdad, decir lo que sentía y pensaba, por lo cual se aislaba de su familia y de la sociedad en general.
—Madre, ¿Me dejas ir a casa de Daniel? —preguntó Ander con la mayor naturalidad posible.
— ¿Y que se supone que van a hacer? —La madre con el seño fruncido cortaba zanahorias—, ¿A que hora regresarías?
Ander recordó que el chico no le había dicho cuanto tiempo tardaría en su «Misteriosa cita», la salida más rápida: La mentira.
—Es que tenemos que hacer una tarea en equipo, y no se cuanto tardaremos…
Florinda giró en sus tobillos y miró a Ander, tratando de encontrar en su mirada un rastro de mentira.
—La comida ya pronto estará lista, te puedes ir después de que comamos.
Ander recordando la hora en que Daniel había hecho la cita, empezó a comer como un desesperado, salió corriendo de casa, tropezó en la calle, ya lo esperaban…
Tras veinte minutos de retrazo, llegó Ander a la casa de Daniel, su apariencia no era del todo favorable, su quebrado cabello le cubría la cara, y traía toda la ropa en un ángulo en el cual es incomodo caminar.
—Pensé que no vendrías, bien, pasa, mi casa es tu casa.
Ander atravesó el pasillo de entrada, la casa de Daniel era justo como la esperaba, una casa humilde, desordenada, la tapicería color verde se desprendía de las paredes y parecía que no se había barrido el piso en meses. El pasillo terminaba y le seguía una sala de estar, donde había un televisor antiguo, un sofá, y un muchacho como de veintisiete años sentado.
— Mira, te presento a mi hermano, Wladimir.
Wladimir era un muchacho rechoncho con una espesa barba, tenía la cara pálida, Ander estrechó la mano del joven.
—Ahora esperemos un momento ¿Vale?
Ander y su mirada extraña esperaron sentados en el sofá, pensando en los extraños planes de Daniel, mientras éste mantenía su atención en el televisor, tras veinte minutos de espera, Ander ya se empezaba a desesperar de ver como Daniel solo se movía cuando iniciaban los comerciales en la televisión, para su suerte, alguien toco a la puerta.
Daniel salió a recibir al visitante, regresó con un chico de la misma edad de Ander, vestía muy formal, su rostro tenía unas facciones muy finas.
— ¡Hey Ander!—gritó Daniel, pues el chico igual se había perdido en la televisión —Salgamos un momento, quiero presentarte a alguien…

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Prologo «Mentiras»

viernes 17 de agosto de 2007 by Nub

Cuando uno es pequeño no entiende mucho sobre la vida, no conoces la realidad, y cuando empiezas a conocer el mundo todo lo que se te interpone empieza a tener una presencia en tus conocimientos, el problema ahora es que muchas cosas se te ocultan, existen muchas razones, tal vez para protegerte o para impedir una acción tuya. La mayoría de los padres hacen esto, ocultan a sus hijos ciertas cosas que creen peligrosas, algunos mienten sobre las guerras, otros sobre la familia y la sociedad, pero hay mentiras que al final confunden y te llevan a un profundo torbellino de ideas que contradicen tus sentimientos.
Ander cuando era un pequeño de cinco años fue afectado por una mentira; miraba televisión con su madre y en el programa aparecía un hombre que le decía a otro «Pero es que yo te amo, ¿Qué no lo entiendes? », Ander con la mirada confusa preguntó a su madre el por que de esa frase, y la madre negó la existencia de la homosexualidad diciendo: «Es que estaban borrachos», inmediatamente cambió de canal.
Para Ander sólo existía una forma para formar una pareja amorosa, el hombre y la mujer, así vivió durante un tiempo, pero poco a poco empezó a sentir algo, algo que iba en contra de lo que sabia y creía. La confusión lo envolvió, a Ander le gustaba uno de sus compañeros de clase, « ¿Pero cómo?, esto no es posible», pensaba.
Llegó a la secundaria, y ya el mundo era más grande para él, ya sabia y lo conocía, aunque escasamente, la confusión empezó a desvanecerse al enterarse del mundo gay, al enterarse de lo mal vistos que eran, al recordar como su madre fingía su inexistencia.
Ander se sentía mal, ¿Es que acaso el era como aquellos hombres de la televisión?, no podía ser, eso estaba mal, pero eso cambió al conocer a Daniel, un chico extraño, se hicieron amigos por una extraña platica que Daniel tenía consigo mismo.
—Mira que niño tan lindo, no se, se vería mejor sin el uniforme, supongo— exclamó Daniel sin pensarlo.
— ¿Qué? ¿Niño lindo?, ¿Cómo es que te parece lindo ese niño?, ¿Es que no te gustan las niñas?
Daniel abrió sus enormes ojos por la sorpresa, miró al chico y giró la cabeza de lado a lado con una gran sonrisa.
—La verdad es que no, lo se, es un tanto extraño, pero es lo que siento, he investigado, y se que esto es normal, bueno, eso es lo que dicen, hay muchos como yo ¿sabes?, espera, hablo de mas, siempre hago eso, mucho gusto, yo me llamo Daniel.
El chiquillo se quedo con la boca abierta ante tal respuesta.
—Bueno, pues yo soy Ander, si mucho gusto.
Esa tarde para Ander fue de lo más interesante, pues bajo las palabras de Daniel encontró solución a todas sus dudas.

«Tal vez esto que siento no sea tan malo, tal vez si se lo digo a mis padres lo entiendan, ¡si!, se los diré»

Al salir del colegio la madre de Ander, Florinda, fue a recogerlo, apresurado el niño salió pues la veía inquieta, llevaba consigo una canasta, la que regularmente está llena a la hora de la salida del colegio.
—Apresúrate niño, que no he podido coger el autobús y se me ha hecho tarde, aún tengo que ir al mercado.
Florinda tomó a su hijo de la mano, y lo arrastró a través de una muralla de gente que intentaba salir de ese bochornoso lugar. Algunos muchachos reían al ver pasar a Ander, al parecer no se había percatado de que su madre aún lo jalaba de la mano.
Al llegar al mercado Florinda y Ander recorrieron el mercado como todos unos conocedores, no perdían el tiempo, sabían exactamente donde se ubicaba cada tienda, carnicería, verdulería.
Mientras la tendera le pesaba a Florinda unas manzanas amarillas, en una vieja radio se oía que el locutor decía «En Canadá, se legalizan las bodas de homosexuales…» La voz de florinda opaco a la del locutor de radio.
— ¡Increíble!, pobres países, seguro que los que aprobaron esas leyes también eran maricas, solo son un puñado de pecadores, pero al infierno han de ir a parar, sería un mundo mejor sin ellos.
El daño que Florinda había causado era enorme, Ander sentía que en su pecho se creaba un inmenso hoyo que antes no tenía y se llenaba de inseguridad y miedo.
Florinda sin notar nada en su hijo siguió con sus compras e inmediatamente emprendió el camino a su hogar.
Ander al llegar a casa con la autoestima baja y con una gran decepción se tiro en la cama y mojó la almohada con unas grandes lágrimas.

«Creo lo mejor es permanecer en silencio»

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